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Informe Setiembre 2007 - edición 110

- Se demandan más realidades y menos sueños

El mundillo aerocomercial argentino fue sorprendido, meses atrás por algunas noticias que probablemente, con cierta intención se filtraron a la prensa. Y mas tarde un anuncio solicitando pilotos, técnicos, azafatas etcétera, no dejaban lugar a dudas se iniciaba el proceso de gestación de una nueva aerolínea: Air Pampas.

Tal el nombre del nuevo emprendimiento que desde hace algunos meses se encuentra desarrollando el empresario español Antonio Mata Ramayo.

El objetivo de este ejecutivo es ofrecer vuelos en el mercado doméstico nacional.

Dice Mata Ramayo que se halla gestionando las autorizaciones para volar a distintas ciudades del interior.
Este emprendimiento es compartido con el también empresario español Juan José Hidalgo, presidente de Globalia, quien fuera su principal competidor hasta mediados del año pasado, cuando Mata fuera socio del grupo Marsans.

En sus sueños, Antonio Mata Ramayo, desearía que su aerolínea compita con Austral Líneas Aéreas, propiedad en un ciento por ciento de sus ex socios de Marsans, hoy operadora del 80% del tráfico doméstico de pasajeros.

Este ex accionista y ex presidente del Directorio de Aerolíneas Argentinas, intentaría dar cauce a esta nueva aérea este mismísimo año, pretendiendo se le otorgue la concesión para operar vuelos en principio a Córdoba, Mendoza, Bariloche y Calafate. Comenzaría con tres aeroplanos del tipo Mc Donnell Douglas MD 83, de 160 plazas. Aspirando llevar a su proyecto a contar con más de veinte aeroplanos de este modelo.

Don Antonio Mata Ramayo, es ampliamente conocido en Argentina, tras haber ocupado la Presidencia del Directorio de Aerolíneas Argentinas entre 2001 y 2006 hasta que, luego de la visita del presidente argentino Néstor KiChner a España, donde este acordara con el Grupo Marsans limitar la participación del Estado argentino en la compañía de aviación a un 5%, se produjera la salida de Mata de la compañía y del grupo Marsans.

Esta nueva serie de anuncios comenzó con una nota de una página en el diario económico Infobae, el miércoles 28 de junio, donde un "allegado" contaba que Antonio Mata haría importantes inversiones en la Argentina, especialmente en el sector turismo, generando una red de agencias de viajes receptivas, proyecto este, que, al menos en su faz mediática, solo hasta allí avanzó.

Por otra parte intentaba la compra, con recursos propios o con los de algún inversor estratégico, del paquete accionario propiedad de la viuda del ex titular de Ámbito Financiero, circunstancia esta que, por dispares motivos no llegará a concretarse. Cómo tampoco lo fueron aquellos que el voluntarioso Don Antonio Mata Ramayo, intentara desde su sillón de Aerolíneas:
No es fácil olvidar aquellos megalómanos anuncios como la Ciudad Aerolíneas, la cadena de hoteles Marsans, la empresa carguera, los hub en el interior, los viajes a China, el nacimiento de subsidiarias de Aerolíneas Argentinas en Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú. Solo alcanzó para dar a luz a Aerolíneas del Sur en Chile, la cual pronto se llamará Air Comet Chile.

El principio del fín de aquello que pudiera llamarse la aventura argentina de Don Antonio, acaeció durante noviembre de 2005, cuando las asociaciones profesionales que amparan los intereses de los pilotos y los técnicos aeronáuticos, hartas de negociar una recomposición salarial por mas de un año, pasaron a tomar medidas de acción directa.

Allí se vio la escasa capacidad de Don Antonio en su rol de, piloto de tormentas, ya que su tozudez cuasi taurina llevó a esta medida a prolongarse hasta extremos perversos, él intentaba por todos los medios quebrar a sus contendores, negándose a explorar, al menos, alguna fórmula conciliadora de la situación. A tal punto alcanzaba la cosa que ordenó el despido de pilotos y técnicos en número creciente por cada día que se prolongaba el paro.

Las similitudes de esta medida con las que tomaban los invasores nazis en la Europa Ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, quienes ejecutaban rehenes de sus campos de concentración, llevó a que sus socios mayoritarios en el holding Marsans tomaran medidas conciliatorias, viajando a esta Gerardo Díaz Ferrán, su superior, enfrascándose en alcanzar una solución con los profesionales en huelga. La Suerte de Don Antonio quedó echada, y solo era cuestión de tiempo para que abandonase su sillón de Presidente del Directorio de la aérea.

El dramaturgo mexicano Juan Ruiz de Alarcón expuso en una de sus obras: “La verdad Sospechosa” una de las características tan peculiares que bien pudieran hacer a la personalidad de Don Antonio Mata Ramayo.

En la obra, Ruiz de Alarcón expresaba una tendencia, a desfigurar la realidad, engrandeciéndola, pudiera decirse: morbosamente.

El personaje de “La verdad...” contaba con cierta actitud paranoide que lo llevaba a deformar la realidad, incluso hasta la propia idea que tenía de si mismo, magnificándola. Lo cual suponía un cierto delirio de grandeza. o simplemente disfrazando las ideas originarias con sus sueños, de forma que llegaba a creerse su propia historia, estableciéndose una gran distancia entre la imagen que el personaje tenía de si mismo.

En base a estas características, no pareciera demasiado sencillo que Don Antonio Mata Ramayo logre plasmar sus deseos tan expandidos que parecieran, hasta la mismísima razón le costara plasmar.

Y paralelamente quienes pudieran ser aquellos aportantes del inestimable capital, que para, ejecutar estos planes, son fundamentales.

O por otra parte, que profesional de la industria aerocomercial, dejaría de lado un basto proceso laboral para encaramarse en un proyecto que, como todos los que presentara don Antonio Mata Ramayo hasta ahora: tan tomado de los pelos. En estas condiciones, es probable le acompañen aquellos personajes que fueron radiados de sus empresas. Y en estos casos tan específicos, donde la adquisición de experiencia ocupa un costo tan alto. Solo quedan en el mercado laboral, aquellos profesionales raleados de sus trabajos.

No pareciera entonces que el proyecto de Don Antonio Mata Ramayo y Don José María Hidalgo: Air Pampas, logre arribar a buen aeropuerto.