Informe
noviembre 2007
-
Los gremios plantearon el primer desafío
a la presidenta electa
Desde Aero Info Latinoamericano,
se transcribe tramos sustanciales de la nota
publicada en la fecha y medio de referenciaindicados.
En ella quedan claramente marcadas las opiniones
de quien firma la nota. Expresándose
sin el rigor que el conocimiento de la información
impone. Y al hacerlo en estas condiciones
permite vislumbrar como es aquello a lo cual
vulgarmente denominamos “operaciones
de prensa".
LA
NACION.com 09/11/2007
Los
sindicatos de servicios amenazan con trastornar
la vida de los argentinos y, al mismo tiempo,
el Gobierno decidió rebanarles a los
agricultores gran parte de sus ganancias por
exportaciones. La vida no tiene por qué
ser un paraíso, pero tampoco hay razones
para crear tan pocas condiciones para la inversión
en la Argentina. El primer desafío a
la presidenta electa vino, en efecto, de parte
de los gremios, el sector en el que su propio
esposo no pudo contener a casi nadie en el año
que corre.
Pilotos
de Aerolíneas Argentinas y trabajadores
de empresas productoras de gas y de servicio
de telefonía (que están enloqueciendo
el sistema de Internet de muchos usuarios) son
algunos de los conflictos sindicales que estallaron
poco después de la victoria electoral
de Cristina Kirchner. Hay en el fondo también
una sorda lucha entre gremios y entre distintas
líneas internas de algunos sindicatos;
muchos dirigentes sindicales nacionales son
cuestionados por gru-pos o comisiones internas
más combativas.
Detrás
del escenario se esconde de igual modo una política
oficial de "dejar hacer" a los sindicatos
o, en todo caso, de abrir negociaciones en las
que siempre los gremios se llevan la mejor porción.
Influye
también en el proceso, de manera importante,
el descontrol del Gobierno sobre ciertas áreas
de la adminis-tración. Vale la pena mencionar
que un subsecretario denunció por presuntos
pedidos de coimas a personas cercanas al propio
secretario de su área, la de Transporte,
a cargo de Ricardo Jaime. Se trata de una dosis
casi inédita de internismo en el Ministerio
de Planificación, la cartera que maneja
el mayor porcentaje de los recursos presupuestarios.
Para
ser justos, el ministro Julio De Vido tiene
poco que ver con Jaime y con el denunciante
subsecretario, el de Transporte Aerocomercial,
Ricardo Cirielli.
Jaime es un hombre del propio Presidente y Cirielli
pertenece a la historia de regateos políticos
entre Néstor Kirchner y Hugo Moyano,
el jefe político del subsecretario. Cirielli
es el líder de los mecánicos aeronáuticos.
El error inicial del gobierno de Kirchner fue,
precisamente, entregarle el control del área
del transporte aéreo a un dirigente gremial
del transporte aéreo.
Cirielli
no forma parte de la actual necesidad masiva
de licencias de los pilotos de Aerolíneas
Argentinas, que otra vez dejaron aviones y pasajeros
en tierra. Por el contrario, fue Jaime el que
ordenó la concentración de vacaciones
de los pilotos y no permitió un plazo
más amplio para aplicar esas medidas
empresarias. En rigor, todo surge de textos
legales interpretados y reinterpretados, que
también el Ministerio de Trabajo dejó
librados a la suerte de una negociación
entre pilotos y empresas. Todo el Gobierno,
como se ve, está de brazos caídos
o sus funcionarios libran peleas internas de
antología.
Hace
un mes, los pilotos de Aerolíneas Argentinas
sufrieron una epidemia colectiva y contemporánea
de colitis que arrancó del cielo a seis
vuelos internacionales; es decir, dejaron en
tierra a cerca de 1500 pasajeros. Como la colitis
no puede ser una enfermedad crónica,
la nueva desventura colectiva fue la fatiga
también colectiva. El líder de
los pilotos de Aerolíneas Argentina,
Jorge Pérez Tamayo, suele decir que su
proyecto final consiste en reestatizar la empresa,
ahora en manos del grupo español Marsans.
Pero, a su vez, Pérez Tamayo tiene su
propio conflicto con los pilotos de Austral.
La realidad vuelve a superar la ficción;
Cortázar contó una historia menos
enrevesada -y de menos tormentos para los viajeros-
en su cuento "La autopista del sur".
Por
Joaquín Morales Solá
Para LA NACION