Informe
SEPTIEMBRE 2011
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¿POR QUÉ NO FUSIONARLAS?

El
mercado aéreo nacional se encuentra hoy, en gran medida
en manos del Estado, como consecuencia de la reestatización
de Aerolíneas Argentinas promovida por la Presidenta
Cristina Fernández de Kichner, allá por julio
de 2008. En momentos que el grupo español gerenciador
de la aérea, Marsans, conducía a aquella, indefectiblemente
hacia su desaparición definitiva; dado el monumental
vaciamiento a que la había sometido. Valoriza la decisión
del actual Ejecutivo, que, las administraciones de los presidentes:
Ménem, de la Rúa y Duhalde: supieron claudicar
ante las cambiantes, inconsultas e irresponsables medidas
que tomaba la Secretaría Estatal de Participaciones
Industriales del gobierno español, brazo ejecutor de
una nueva forma de dependencia.
La decisión presidencial, permitió recuperar,
entonces, el control sobre tan estratégico modo de
transporte, pero, los empresarios españoles, ya habían
sumergido a Aerolíneas Argentinas en un fenomenal retraso
de dos décadas respecto de aquellas pares, con las
cuales, Aerolíneas ha de competir a nivel nacional,
regional e internacional.
Conjuntamente con Aerolíneas, el estado nacional, también
recuperó para la Nación a a Austral Líneas
Aéreas.
Y es aquí donde se produce la génesis de las
pérdidas operativas de la empresa de bandera. La duplicidad
de estructuras burocráticas, y la competencia que,
entre ambas, inevitablemente crecerá.
Ojos azorados perciben que desde áreas gremiales de
la segunda aérea se elaboran proyectos para enviar
a esta hacia destinos regionales, lo cual terminará
debilitando las posibilidades de ambas líneas aéreas
sometiéndolas a una desgastante competencia entre sí.
En este momento histórico, se habla de fusiones; sea
entre Air France – KLM, United – Continental,
British – Iberia; y en nuestro subcontinente: Avianca
– TACA y la futura unión entre LAN y TAM. Todo
ello destaca una nueva manera de autoenmarcarse de las operadoras
del transporte aéreo. Por lo tanto, la dirigencia nacional,
no puede, ni debe desoír los llamados del futuro.
Caben entonces tomar decisiones de fina estrategia para mejorar
la operatividad Nacional dentro de tan demandante medio de
transporte. Y a la par eficientizar los aportes económicos
direccionados por el Estado Nacional.
Para ello será clave que: Aerolíneas Argentinas
absorba a Austral Líneas Aéreas, con lo cual,
la primera, subsistiría conservando el nombre, cual
marca, que posee desde hacen ya, 61 años. A la par
su estructura administrativa, paralelamente aumentando su
capital y acrecentándolo.
En este caso, con el nombre de Aerolíneas Argentinas,
una tercera empresa surgiría como fruto de la desaparición
de Austral, que quedaría sin liquidarse; formándose
así, un patrimonio único que por si solo, ninguna
de las aéreas, podría lograrlo con similar eficacia.
En términos muy generales, la operación consistiría
en una sumatoria de activos y pasivos. Que en esta situación
constituiría una gran alternativa para resolver las
debilidades estructurales de ambas empresas aprovechando sus
mutuas fortalezas.
Con esta fusión, integrando a Austral dentro de Aerolíneas,
esta tercera nueva empresa, se enriquecería definitivamente.
Conformar esta absorción en sí, enmarca un hecho
de notable complejidad, pues al desaparecer una empresa, probablemente
pierdan su cargo un grupo de ejecutivos, mandos medios y quizá
personal de base también, quienes se podrían
convertir en los grandes enemigos de esta operación
aunque en el fondo, sea muy benéfica.
Prever esta reacción humana, bastante comprensible
por cierto, será fundamental como punto inicial de
las discusiones a fin de explorar alternativas de solución
para lograr convertir a los afectados, en caso de que lo merecieran,
en aliados del proyecto de absorción y fusión,
y de esta forma conseguir su aporte, el cual llegaría
representar un activo muy valioso en las negociaciones, así
no se hallen cuantificadas en balance.
El resultado previsible de esta absorción permitiría
obtener importantes economías operativas de la futura
Aerolínea; reduciendo marcadamente capacidades ociosas:
o sea, limitando gastos fijos, tanto en mantenimiento, arrendamientos
inmobiliarios, duplicidades contables administrativas, etc.
Para generar niveles productivos menores a su propia capacidad;
calculando beneficios utilizando la infraestructura a su máximo
rendimiento. Obteniendo así, mayores logros comerciales,
técnicos, mayor cuota de mercado y menor costo operativo,
haciendo de esta nueva Aerolíneas Argentinas, un ente
más competitivo y rentable.
Paralelamente se apreciará, que: las empresas valen
por las personas que las integran. A pesar que Para otros
el análisis será inverso, calculando el valor
de la indemnización de cada trabajador y de inmediato
lo conviertan en un número pasivo.
La integración de ambas aéreas, vía absorción
de Austral por parte de Aerolíneas: Promoverá
investigaciones de desarrollo, de mercado, “Know how”,
personal capacitado y técnico, de esta forma Es totalmente
viable y económico el crecimiento por absorción.
Si bien las integraciones imponen un profundo estudio financiero,
es imperioso y determinante guiarlas hacia una complementación
administrativa para llevarlas a obtener beneficios reales.
La nueva aérea deberá quedar cual, ente integrado,
analizándosela como una aerolínea individual,
con los cambios fundamentales que se le presenten, y los riesgos
que en un futuro esta línea aérea corra. Ya
debidamente analizada y estructurada mediante un plan de generación
de valores. para promover una nueva aerolínea, que
incorpore una alta dosis de sinergia.
Insistiéndose en la comunicación permanente
para con todos los afectados; observando un trato justo con
las personas, agentes o pasajeros.

Por
Martín Castelli
De la redacción de Aero Info Latinoamericano